¿Qué es el té verde?
Dos países principales constituyen "los grandes orígenes" del té verde: China y Japón. Estos dos orígenes ofrecen estéticas y paletas aromáticas muy diferentes, pero tienen en común la producción de las primeras cosechas (Xin Cha en China y Shincha en Japón) que, al final del invierno, fascinan por su dulzura y frescura herbácea. A menudo asociado al bienestar, el té verde es, sin embargo, una "bebida de placer", con innumerables terroirs y denominaciones prestigiosas que le permiten integrarse plenamente en el mundo de la gastronomía.

Tan pronto como se recogen los brotes de té, comienza una reacción natural de oxidación. Mientras que para los tés negros esta reacción es favorecida, al contrario, para los tés verdes se impide. Un paso de fijación, que consiste en exponer las hojas a temperaturas altas (100-200°C), permitirá destruir las enzimas responsables de la oxidación. Este paso puede realizarse mediante exposición al calor seco (en wok: método tradicional chino) o al vapor (método tradicional japonés). Luego, las hojas se enrollan para liberar los compuestos aromáticos y finalmente se secan en un wok o en un horno (humedad reducida al 2-3%). Durante el paso de enrollado, las hojas también se moldean, tomando formas variadas según la estética del país o la región...
En China, la forma más común es el giro; los tés japoneses, en cambio, se moldean casi exclusivamente en "agujas de pino" y siguen una clasificación limitada. Este trabajo puede realizarse manualmente o con máquina.
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